Cuando era chico, tuve la suerte de que a mi hermano le regalaran un Game Boy Pocket. Toda una novedad para la época. Uno la veía, y pensaba “¡Diós mío! ¡puedo jugar videojuegos en cualquier lado!”. En realidad no era tan así, uno no podía ir a un lugar con sol, porque no veía nada. Tampoco podías ir a un lugar oscuro, pues lo mismo sucedía. Y con el sonido, jugar sin auriculares era difícil porque nunca se escuchaba a un volumen decente. Sin embargo no me voy a gastar en criticar los puntos flojos de una consola portátil de hace más de diez años, porque sería como profanar la tumba de un héroe.
De lo que si quiero hablar (y de paso sí profanar la tumba) es del juego que se ve en la foto… el primer juego de Game Boy que recuerdo haber jugado y pasado. The Legend of Zelda: Link’s Awakening. Sólo teníamos dos juegos, ese y uno de Donkey Kong. Estaría de más decir que el de Donkey (como todos los que lo acompañan en su “saga”) me divertía tanto como sumergirme en ácido sulfúrico.
Así que mejor sigo hablando del Zelda. Nunca fui fan de Zelda. En más de una ocasión me dediqué a criticar al pequeño amigo verde por mi fanatismo hacia Sony, diciendole todo tipo de cosas (?), pero debo admitir que, este juego de Game Boy en particular me gustó mucho (en su tiempo, como me encantaron muchos juegos de hace muchos años que actualmente odio). Por su música, sus extraños puzzles, y… lo más importante… ¡La historia! El final es algo que te hace dudar de mucho, pero a la vez explica demasiado. Si, probablemente ese Zelda haya sido el que mas me gustó, al que más tiempo le dedique para jugar. Y lo habré pasado muchas veces, tantas que perdí la cuenta, y las ganas de jugarlo otra vez.
Pero como este no es un post en el que voy a dar muchos detalles (also known as filler), no voy a explicarles de que se trataba este juego. Pueden averiguarlo ustedes mismos viendo en Wikipedia. Les recomiendo jugarlo, solo si tienen tiempo libre y aburrimiento, porque, si bien no es una obra maestra, es entretenido. Sobretodo para alguien como vos, lector, un Nintendero reprimido.
En fin. Me sorprendió haber encontrado el Game Boy viejo intacto (solo que la cubierta de la pantalla se despega a veces), aún con pilas AAA funcionando y mis partidas guardadas. No sé cuando habrá sido que a mi último personaje le puse “KRAD” (solo se permitían cuatro letras, porque los nombres de cinco letras hacían estallar los cartuchos en ese entonces -?-), pero lo que si se es que, con el permiso de todos, me voy a ver si consigo vencer algún boss para recordar cuando fue que perdí la amistad con Nintendo.
Suerte en la vida, gente!
(Inicialmente pretendí que el post fuera solo la foto con el diálogo “¡Encontré mi Game Boy Pocket viejo!” bajo la categoría “Fotos”, pero consideré que aún el blog nuevo es muy joven para empezar con cosas así)